Qué pasa si no afilias a tus empleados a la seguridad social desde el primer día



Hay algo profundamente injusto en empezar a trabajar sin cobertura social

Hay una pregunta que muy pocos empleadores se hacen el día en que reciben a un nuevo integrante en su equipo: ¿qué sucedería si este trabajador sufre un accidente esta tarde, cuando todavía no hemos terminado los papeles?

La respuesta, en la mayoría de los casos, es incómoda: la persona quedaría a la intemperie, y el negocio, expuesto a un problema legal y económico de proporciones imprevisibles.

Este no es un caso extremo que solo les ocurre a otros. Es algo que sucede cada día en negocios grandes y pequeños, formales e informales, antiguos y recientes.

El tiempo que transcurre entre el primer día y la afiliación: un vacío peligroso

En gran parte de las empresas hay un período que se da por sentado como parte del proceso. Esa zona gris no es normal. Es ilegal en la mayoría de los sistemas jurídicos y, sobre todo, es injusta.

Piénsese por un momento desde la perspectiva del empleado. Ese empleado asume, de buena fe, que la empresa ha hecho lo que la ley ordena. Y esa suposición, cuando resulta falsa, revela una irresponsabilidad que el trabajador no merece.

La seguridad social no es un premio al desempeño

Este es quizás el malentendido más frecuente y más dañino que existe en torno a la afiliación de trabajadores. Hay quienes piensan que tiene sentido esperar a ver si la persona funciona antes de invertir en su protección social.

La normativa laboral no reconoce ese criterio como válido. Desde el primer instante en que una persona presta sus servicios a cambio de una remuneración, nace la obligación de afiliación.

No hay norma alguna que autorice a una empresa a poner en riesgo la seguridad de una persona mientras evalúa si merece ser protegida. Y aun así, esta conducta se repite. Y ese hecho revela una brecha entre lo que la ley ordena y lo que muchos empleadores hacen.

El costo humano real de cada día que pasa sin que el empleado esté registrado en el sistema

La seguridad social, en su concepción más completa, es un sistema afiliar empleado a caja de compensacion diseñado para acompañar al trabajador en los momentos más vulnerables de su vida laboral.

Esa protección alcanza al accidente que nadie planificó. Pero esa red solo funciona si el trabajador está dentro de ella.

Cada hora de trabajo no cubierta por la seguridad social es una hora en que el riesgo recae enteramente sobre la persona y no sobre el sistema que debería compartirlo.

Un negocio que protege a su gente es un negocio que se protege a sí mismo

Además de Haz clic aquí la obligación jurídica y del deber humano, hay una lógica de negocios que apoya firmemente la afiliación inmediata: las organizaciones que tratan bien a su personal desde el inicio crean una cultura de confianza que se traduce en resultados tangibles.

Un trabajador que se siente seguro trabaja mejor.

Y a la inversa, cuando un trabajador descubre que no fue afiliado oportunamente, el vínculo entre el trabajador y la organización sufre un deterioro que ninguna conversación posterior puede revertir por completo.

Afiliar desde el primer día no requiere grandes recursos ni procesos complicados

El mayor impedimento no es la falta de medios sino la falta de prioridad.

Cuando una organización integra la afiliación a la seguridad social como parte esencial de su protocolo de bienvenida, la inscripción deja de ser un pendiente para convertirse en el punto de partida de cada nueva relación laboral.

Afiliar a un trabajador a la seguridad social desde el primer día es, en última instancia, una declaración de principios.

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